Cosas que antes pasaban desapercibidas, al llegar a la edad adulta se convierten en disparadores de locura.
Si a todo, le sumamos la locura que ya viene incorporada en el ADN (recuerdos de mami y papi que de cuerdos tienen poco) nos encontramos ante una persona altamente inflamable.
He aquí las cosas que me molestan (mucho):
- La pasta de dientes que se aprieta por la mitad del tubo.
- El rollo de papel higiénico que queda con 5 cm y nadie lo cambia (y que siempre se me termina a mí en el momento menos oportuno. Porque sea como sea, donde sea, cuando sea...se me termina a mí)
- El agua que salpica la mesada y que nadie seca
- Los platos sucios que quedan de un día para otro
- Las toallas y/o toallones húmedos que quedan sobre la cama
- La botella de leche que queda con 5 ml en la heladera
- Que me digan: “Ahora te llamo” y pasen 2 días (peor es cuando necesito la respuesta)
- La pregunta: “estás trabajando?” (No, si vivo de la caza y de la pesca)
- Pedir un remisse y que me mientan. “Tenés 10 minutos de demora” y que esos 10 se conviertan en 25
- Que llamen por teléfono y nadie anote quien llamó
Aunque no corresponda, agrego una cosilla mas, propia de nuestros tiempos modernos:
- Detesto profundamente, que escuchen música sin los auriculares.
Pocas cosas me ponen de tan mal humor, como escuchar cosas como "alta burra te parto en 8" a todo volumen a las 7 de la mañana.
Querido: ponete los auriculares mierda!!!!!!!!!
Me puse grande..lo sé. No lo pude evitar :)
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